Hemos rescatado este espacio para ir contándoles y mostrándoles lo que vamos escuchando, conversando y realizando con las personas, familias y comunidades de la Zona Costera de Cardenal Caro y en la región. Así como nuestras reflexiones y opiniones sobre la realidad social, cultural, ambiental y política que observamos en el territorio y en nuestra sociedad.

mayo 05, 2010

Pichilemu Comienza a Celebrar el mes y el año del Patrimonio con Innovador Proyecto Antropológico.


Lanzamiento Proyecto EXPLORA CONICYT “Etnógrafos Escolares: Niños del secano descubren su Patrimonio Cultural”.
















El Centro de Desarrollo Sustentable de Pichilemu, CEDESUS, inauguró esta importante iniciativa que busca valorizar los bienes culturales y naturales del Secano Costero de la Región de O’Higgins, a través de los alumnos de 4 Establecimientos Educacionales de la Zona.

Por Oscar Rojas Connell & Cadudzzi Salas














En la Escuela Digna Camilo Aguilar, se dio comienzo al proyecto que busca fomentar la investigación etnográfica en más de 100 niños de la Provincia de Cardenal Caro, promoviendo la observación y el análisis de su realidad social y cultural. Aprenderán a manejar herramientas de exploración en un trabajo de campo como el registro de imágenes, entrevistas, antecedentes, datos individuales, además de la revisión de documentos temáticos.

La Directora del Proyecto y miembro del CEDESUS, Vilma Leiva Huanca y el Coordinador de EXPLORA CONICYT de la Región de O’Higgins, Juan Carlos Orellana, reflexionaron sobre la importancia y el valor que tiene este proyecto a nivel nacional, ya que se trabajará desde una perspectiva científica poco explorada en este tipo de proyectos como lo es la Antropología. Ésta se complementa con el Patrimonio, como materia de estudio, que este 2010 Explora definió como su tema principal.

En el evento de lanzamiento participaron los organismos asociados al proyecto: el Museo Regional de Rancagua; La Agrupación de Audiovisualistas de Pichilemu y la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC); y El Centro de Documentación de Bienes Nacionales, con su representante el Antropólogo Daniel Quiroz, quien nos dio una charla sobre la Etnografía y el Patrimonio, en su ponencia, hace referencia a esta cita con la cual nos introdujo en esta fascinante temática de las ciencias sociales:

“El presente drena el pasado para irrigar el futuro” (Bergson)

Un hecho destacable es el soporte que nos entrega la Escuela de Antropología de la UAHC para esta iniciativa, con el apoyo de un equipo de Antropólogos que cuenta con 2 Científicos de la Escuela de Antropología, Pedro Mege y Luis Campos, además de 12 Monitores, que realizarán el trabajo con los niños en las aulas y en terreno.

Así los etnógrafos escolares de Pichilemu se enmarcan como uno de los proyectos innovadores y creativos, desde la ciencia y la valorización de los elementos culturales y naturales que nos entregan nuestra identidad nacional. Gran desafío que emprenden los alumnos de los Colegios:


• Escuela Digno Camilo Aguilar-Pichilemu
• Colegio Particular Chaly´s School-Pichilemu
• Escuela de Mujeres Americanas-Bucalemu
• Escuela Francisco Chavez Cifuentes-Navidad

Finalmente, unos de los gestores de este proyecto el Antropólogo Francisco Araos Leiva, miembro del CEDESUS, desde Campinas Brasil, nos manifiesta que: “La etnografía es una de las herramientas que mejor facilita el acercamiento entre los seres humanos y su entorno natural y cultural. Una Experiencia Vivenciada del Patrimonio que se proyecta al futuro, siempre y cuando exista una observación, análisis y comprensión de parte de las personas que habitan esa realidad Patrimonial”.

mayo 03, 2010

ETNOGRAFOS ESCOLARES: Lanzamiento público de Proyecto Explora



Con un acto a realizarse en la Escuela Digna Camilo de Pichilemu, el día de hoy, a las 10:00 hrs., daremos el inicio a la ejecución del Proyecto "Etnógrafos Escolares: niños del secano descubren su patrimonio cultural", el cual cuenta con el apoyo de la Escuela de Antropología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC), la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos (DIBAM) y del Museo Regional de Rancagua. Esta iniciativa es financiada por Programa de Educación No Formal en Ciencia y Tecnología, EXPLORA http://www.explora.cl/ , creado en 1995 por la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica, CONICYT. Orientado a los alumnos de 6º y/o 7º años de enseñanza básica, de la Escuela Unión de Mujeres Americanas de Bucalemu, Comuna de Paredones; del Colegio Charly's School y Escuela Digna Camilo, ambas de la Comuna de Pichilemu; y de la Escuela Francisco Chávez Cifuentes de Rapel, Comuna de Navidad.
Nos hemos propuesto que los cerca de 100 estudiantes que están participando del proyecto, a través de la aplicación de la etnografía realicen una investigación sobre su patrimonio cultural. Para ello se cuenta con el respaldo de sus propios profesores, principalmente de la asignatura de Ciencias Sociales, Historia o Comprensión del Medio Social, los que durante las clases han permitido que participen 14 estudiantes que cursan entre el 4º a 5º año de Antropología en la UAHC, quienes actuarán como Monitores de Investigación Etnográfica. Para ello contarán con la participación y guía de tres científicos de las ciencias sociales, la Sra. Carmen del Río, del Museo Regional de Rancagua; el Dr. Luis Campos, Director de la Escuela de Antropología de la UAHC y el Dr. Daniel Quiroz de la DIBAM.
Se espera que los estudiantes de estas escuelas de las comunas costeras de Cardenal Caro, profundicen e investiguen sobre su patrimonio cultural y que para el mes de Octubre, podamos difundir sus trabajos, los cuales serán expuestos en la Feria Científica que organiza y realiza anualmente el EXPLORA y la CONICYT y a su vez los mejores trabajos queden plasmados en un libro que se editará para dejar un testimonio escrito de esta iniciativa.
Por tanto esperamos de durantes estos meses, las historias, testimonios y vidas de los salineros, algueros, artesanos, campesinos y de los habitantes de nuestro Borde Costero, vayan recreando y nutriendo el saber de nuestros jóvenes y continuen siendo un aporte que desde la orilla de esta Región se viene proporcionado a la cultura de nuestro país.

abril 30, 2010

Comunidade Ecológica e Comunidad Social: Uma leitura da integração


Os magros resultados dos programas e ações da conservação dos recursos naturais têm propiciado a revisão do rol da comunidade nas estratégias e desenvolvimento da conservação (Agrawal e Gibson, 1999). Pesquisadores, Gestores e Agentes públicos vinculados às questões socioambientais utilizam o conceito de comunidade com confusão; falam de comunidades tradicionais ou comunidades locais sem fazer distinção alguma. Um esclarecimento do conceito e das abordagens é necessário.

Neste ensaio apresentarei: uma revisão do conceito de comunidade de uma perspectiva tanto ecológica quanto social, um ponto de integração das perspectivas através das interações, sejam ecológicas ou sociais, e o processo de complexização das abordagens.


  • Comunidade na Ecologia: Em busca das interações


A primeira observação que é possível fazer do conceito de comunidade é que sua definição depende de seu grau de complexidade. Uma definição operacional pode ser encontrada em Begon (2006): “a comunidade é um agrupação de populações no tempo e no espaço” (Begon, 2006:469). O mesmo autor assinala que a Ecologia de Comunidades tenta “entender a maneira em que determinados grupos de espécies estão distribuídas na natureza, e a maneira em que estes grupos são influenciados pelo ambiente abiótico e as interações com outras populações” (ibid).


É interessante observar que a definição da Ecologia de Comunidades apresenta três características essenciais: diversidade de espécies, interações, e fluxo de energia. Lewinson (2004) dirá que aquelas características da Ecologia de Comunidades respondem a uma origem diversa, produto dos diferentes programas de pesquisa que lhe dão forma: Geografia, Demografia, Metabolismo (op.cit) e reconhece aqui a dificuldade para a construção de um conceito unificado da disciplina.

Mas é possível ler também esta dificuldade como o processo de complexização da Ecologia da Comunidade, produto da integração de áreas congêneres (Lewinson 2004) – como a ecologia de ecossistemas- ou da própria sofisticação da disciplina (Pickett et. al 1994).


Seja a definição de Ecologia Geral ou a Ecologia de Comunidade é possível distinguir um ponto em comum: o interesse nas interações. O foco nas relações permite sobrepassar a abordagem unidirecional baseado na diversidade e riqueza das espécies, e deixar de pensar que uma comunidade é só a soma de seus componentes. As interações interespecíficas –e intra-específicas- podem ser verticais ou horizontais: as primeiras se referem a relações de predação ou parasitismo e as segundas a relações de cooperação e mutualismo. Tais questões falam precisamente da organização das interações, mas que devem ser entendidas desde uma aproximação integradora com o objetivo de identificar estruturas funcionais e não inventários completos de espécies (Lewinsom 2004).


Assim podemos falar agora, por exemplo, “de relações multitróficas animais-plantas as que podem variar dependendo do clima, da variação temporal, além de características comportamentais específicas dos organismos envolvidos” (Del Claro et. al 2009:22). E que estes novos sistemas “não estão isolados e que podem afetar e ser afetados pelos outros à sua volta. A biodiversidade deve ser vista e avaliada de modo a também contemplar a riqueza inerente das interações entre animais e plantas, incluindo o papel ecológico das espécies, os tipos de interações e seus resultados, a estrutura trófica da teia, pressão de seleção, heterogeneidade

de habitat e variação geográfica” (ibid)


Fica claro que a complexização da abordagem e conceito da comunidade em Ecologia precisa da integração de novas perspectivas. Ainda mais sem introduzirmos o homem. A comunidade ecológica não deve ser entendida só como um stock de espécies e interações, deve avançar para uma consideração ecossistêmica das comunidades.


  • Comunidade nas Ciências Sociais: Dicotomias e Sociedades Complexas

O conceito de comunidade nas ciências sociais tem longa data e as primeiras definições falam das relações e ordem social (poderíamos dizer também interações), sem fazer referência explícita ao conceito de comunidade. Aristóteles fala de koinona, como todas aquelas formas de socialização do ser humano independente do tipo do vínculo social (Honneth 1999). Depois de Aristóteles são os filósofos do contrato social que fazem uma nova revisão do conceito. Tanto Hobbes quanto Locke integraram a noção do contrato entre as pessoas para explicar a ordem social. A diferença entre esta versão e antiga é que esta explica a interação social: seja como um contrato de cidadãos livres (Locke), ou seja, como efeito coercitivo de um Leviatã (Hobbes). Posteriormente, os filósofos do início do século XIX (Hegel, Burke) começam a fazer as primeiras distinções do conceito da comunidade, assinalando que toda agrupação social está sujeita a uma condição preexistente de unidade baseada em características comuns (op. cit.). Com isto se abre a porta à integração dos valores ou à cultura como sustento do vínculo social, sendo os valores nacionais o melhor exemplo disso. Esta complexização do conceito tem seu ponto culminante na obra de Tönnies (1946), que fez a distinção, agora clássica, entre sociedade e comunidade. Ele fala da comunidade como aquela agrupação social em que as pessoas, produto de sua procedência comum, proximidade local ou valores compartilhados, logram coincidir em seus critérios de ação e decisão. Ao contrário, sociedade refere a uma agrupação social baseada em um contrato racional com o objetivo de alcançar a maximização de seus interesses pessoais (Tönnies 1947).


A definição de Tönnies mostrou uma distinção radical entre comunidade e sociedade que há derivado em diversas leituras e ações, tanto teóricas quanto políticas. E gerou também muitas críticas pela inaplicabilidade do conceito numa sociedade complexa onde as relações sociais estão transversalmente cruzadas pela instrumentação ou racionalidade (Spaargaren and Buttel 2000).


Agrawal (1999) assinala que a abordagem tradicional da comunidade caracterizada por uma unidade espacial pequena, homogeneidade sociocultural, interesses e normas comuns, ignora a complexidade dos grupos sociais atuais impedindo uma análises critico dos interesses dos múltiples atores e comunidades que hoje caracterizam a situação (op. cit). Ele propõe uma abordagem que assuma a nova condição das comunidades baseada na multiplicidade de interesses e atores, as diversas escalas e níveis, e os arreglos institucionais. Sim dúvida estas características tornam mais sensato as análises da comunidade e propiciam um espaço para o desenvolvimento das ações dos sujeitos.


O que é interessante resgatar do processo de complexização da abordagem é que a comunidade faz referencia aos tipos de relações ou interações sociais: contratuais ou afetivas, mas que na sociedade atual se misturam numa mesma realidade social. Tal como aconteceu na ecologia das comunidades foi necessário sofisticar o conceito para lograr um melhor entendimento dos objetos do estudo.


  • Conclusão

A remição do conceito de comunidade a partir da Ecologia e as Ciências Sociais –especialmente a Antropologia- demonstram o processo inerente das ciências, isto é, a complexização da abordagem produto dos objetos de estudo e de sua própria dinâmica interna. É esclarecedor também comprovar que tanto a Ecologia quanto a ciências sociais funcionam a partir de paradigmas, nenhum definitivo e em constante interação.


Foram as interações em as duas perspectivas que fizeram o ponto de integração. Em Ecologia desde inventários de espécies a relações funcionais e nas Ciências Sociais desde uma dicotomia instrumental/afetiva a uma multiplicidade de interesses. O caminho mostrado pelas interações permite fazer uma leitura socioambiental abrangente, onde o ambiente e o homem interagem reciprocamente. Esta nova perspectiva faz uma síntese da comunidade e abre a porta a novos problemas e situações com a conservação dos recursos naturais de base comunitária, a biodiversidade interativa e as redes sócio-ecológicas.


Francisco Araos Leiva

Antropologo social

Doutorando Ambiente e Sociedade NEPAM-UNICAMP, Brasil.




Bibliografia

Agrawal, A; Gibson, C. 1999. Enchantment and Disenchantment: The Role of Communuty in Natural Resource Conservation. World Development 1999, vol. 27, No. 4.

Begon, M; C.R. Townswnd; J.L. Harper. 2006. Ecology, From Individuals to Ecosystem. Balckwell Publishing, Malden, USA.

Del-Claro, K; Torezan-Silingardi1,H; Belchior1, C; Alves-Silva1, E. 2009. Ecologia Comportamental: Ferramenta para compreensão das relações planta-anima. Oecol. Bras., 13(1): 16-26.

Honneth, A. 1999. Comunidad. Esbozo de una Historia Conceptual. ISEGORIA 1999:20.

Lewinson, T. 2004. Em Busca do Mons Veneris: É Possível Unificar as Ecologias de Comunidades. Ecologia Teóricas Desafíos para o aprefeçoamento da Ecologia no Brasil. Belo Horizonte: O Lutador.

Pickett, S; Kolasa, J; Jones, C. 1994. Ecological Undersatnding: The Nature of Theory an the Theory of Nature. Academic Press, san Diego.

Spaaegaren, G; Mol, A; Buttel, H. 2000. Enviroment and Global Modernity. Sage Studies London. Thousand Oaks, New Delhi.

Tonnies, F. 1947. Comunidad y Sociedad. Fondo de Cultura Económica. México.


marzo 31, 2010

Terremoto, Naturaleza, Adaptación

Una aproximación desde la Antropología
Topocalma, ántes del Tsunami

Laguna de Topocalma, después del Tsunami
una evidencia de la pérdida de los cuerpos de agua dulce
de las lagunas costeras.


Un acontecimiento de tal magnitud, como el ocurrido en la zona centrosur de Chile el día 27 de febrero del 2010 trae, por cierto, consecuencias en la vida material y cultural de las comunidades. Se caen las paredes de las casas, se rompe la televisión, el mar que entra vertiginoso por los pasajes del pueblo arrastra autos y bicicletas.

A esto se suman muertes, heridas y pérdidas, consecuencias que quedan incrustadas en el cuerpo y la memoria de las personas. Con esto la narrativa de la catástrofe comienza alimentarse de las diversas experiencias individuales: “yo tuve que correr por el cerro”, “cuando se cortó la luz todos gritaban”, “la gente estaba asustada, nos abrazamos como muy pocas veces lo habíamos hecho”. Estas experiencias van comunicándose, abriéndose paso en la (des)información mediática para situarse en el imaginario del “todos”, es decir, en aquella narrativa intersubjetiva producida en el contacto diario y directo que dibuja un acontecimiento mas o menos unitario. En otras palabras, cada experiencia individual del terremoto, al ser comunicada, va alimentando el “mito” de la catástrofe (entendido aquí como la narrativa de la experiencia social).

Lo ocurrido en la zona costera de Chile central tuvo características extraordinarias, el terremoto y posterior tsunami, modificó la geografía física y social del bordecostero. Allí donde había pueblos, puentes, familias, trabajo, ahora sólo quedan vestigios. En la provincia de Cardenal Caro, se ha desarrollado con fuerza la ocupación histórica y estacional del bordemar para la recolección de algas. Los mareros, formaron asentamientos allí donde antes sólo había playa y roca. Adaptándose a las condiciones que el medioambiente imponía, se hicieron parte del ecosistema a partir del conocimiento certero de los vientos, las mareas, las neblinas, los bajos y los embancamientos. Una extraordinaria relación entre el hombre y el ambiente marino costero.

Que la experiencia de los mareros refiere a prácticas e imaginarios culturales no hay duda, y que esta “identidad cultural” da cuenta de una relación material y simbólica con el ambiente parece difícil de negar. En algún momento definí tal relación como “naturaleza vivenciada”, refiriéndome a la percepción directa de los seres humanos en el ambiente. Esta aproximación, claro está, se alimenta de las ideas de muchos antropólogos que analizan la relación del hombre y la naturaleza (o lo no humano): Kay Milton, Phillipe Descola, Tim Ingold, por mencionar a los más importantes. A partir de sus ideas podemos afirmar que la “naturaleza” se construye, o mejor dicho, que la red de relaciones entre los seres humanos y lo no humano tiene un carácter cultural –significado-.

El terremoto y tsunami, por lo tanto, produjeron una nueva narrativa de la naturaleza, condicionada por la destrucción y dominación del ambiente sobre el hombre. Y de esta aproximación nacen las preguntas que ahora nos convocan: ¿Cuál es la percepción que los mareros tiene hoy de la naturaleza?, ¿Cómo se entiende lo ocurrido?, ¿Cambió la relación y significación del mar?, ¿Cómo se reconstruirá la ocupación?...

La respuesta parece ser sencilla. Sí, las cosas cambiaron. Las Quiscas, antes un asentamiento de 20 personas y 6 rucos hoy es un roquerío solitario; la laguna de Topocalma que antes albergaba gran cantidad de avifauna hoy se cubrió de arena. El territorio físico cambió y la causa principal de la transformación fue la acción del mar. De este modo, entender al mar como un actor cultural no es descabellado. Algunos autores señalan que el mar contiene tantos significado que un hombre termina por relacionarse con él como un hermeneuta, vale decir, un sujeto en constante interpretación. Yo agregaría: y en constante interdependencia. Hoy el mar es castigador, tomó revancha de los daños causados, reestableciendo los equilibrios perdidos (recuerdo el mito de tren tren y kai kai). Sobreexplotación de los recursos, contaminación de las aguas, calentamiento global, cambio climático, dirán algunos, falta espiritualidad dirán otros, el gobierno se limitará a decir que fallaron las alertas tempranas y los mecanismos de seguridad. En fin, las causas pueden ser muchas - seguro el movimiento de las placas tectónicas es la más sensata-.

Todo parece indicar que desde ahora el mar –y la naturaleza- tomaran un nuevo significado. El tiempo que dure esta significación es variable y dependerá de la rapidez y condiciones de la reocupación. Y es aquí donde aceptar y reconocer este nuevo significado parece ser el principio desde el cual sostener la acción. Si la resiliencia de una comunidad a los condiciones del medio ambiente se sustenta en su capacidad de adaptación a los cambios, resulta claro reconocer que toda adaptación se sustenta en el tipo de significación que las personas dan al ambiente. Y he aquí un punto que puede llevarnos a una encrucijada productiva: los cambios están siendo vertiginosos, las condiciones sociopolíticas están mudando y la organización social está reaccionando. Si logramos situar este proceso de resiliencia y conducirlo hacia una forma de governanza a nivel local, podremos ver en la catástrofe el espacio para la adaptación revolucionaria. La naturaleza con su nuevo significado abra abierto la puerta a una nueva composición de las relaciones socioambientales, donde el castigo –recuerdo el colegio- logre generar el cambio.

El desafío entonces es afinar la mirada para reconocer los nuevos significados que adopta la naturaleza, sostener en el tiempo la emergencia de las relaciones sociales postraumáticas y mediar entre los distintos niveles de governanza (sectorial, municipal, provincial, regional). Niveles que están construyendo también sus propias naturalezas y adaptaciones a los cambios.


Francisco Araos Leiva
Antropólogo / Doutorando Ambiente e Sociedade NEPAM-UNICAMP
Barão Geraldo, 26 de marzo 2010.



Refrencias bibliográficas
Araos, Francisco. 2007. Irse a la Orilla. Un aproximación etnográfica a los mareros de Cardenal Caro. Memoria Antropología Universidad de Chile.
Cash, D.W, W. Adger, F. Berkes, P. Garden, L. Lebel, P. Olsson, L. Protchard, and O. Young.2006. Scale and cross-scale dynamics: governance and information in a multilevel world. Ecology and Society 11(2):8.
Descola, Phillipe. 2002. “Construyendo Naturalezas. Ecología simbólica y practica social” en Naturaleza y Sociedad. Perspectivas antropológicas, coordinado por Phillipe Descola y Gísli Pálsson, Siglo XXI editores, España.
Frey, Antonio; Vidal, Luis, 1996. “Los pescadores artesanales: entre hermeneutas del mar y cazadores depredadores”, en Proposiciones 27, 1996.
Inglod, Tim, 1999 “Hunting and Gathering as ways of perceiving the Environment” en Redefining Nature. Ecology, Culture and Domestication. Edit. Roy Ellen y Katsuyoshi Fukui. BERG, Oxford.
Milton, Kay. 1997. “Ecologías: antropología, cultura y entorno”. International Social Science Journal (diciembre), vol. 49, no. 4, p. 477-496, en http://www.unesco.org/.
Schutz, Alfred, 1972. “El Problema de la Realidad Social”. Amorrortu Editores, Buenos Aires